El descenso de habitantes en las zonas más despobladas sigue aumentando, y con ello la lista de farmacias rurales que no son viables económicamente, una losa más para los pueblos con pocos habitantes.

SANDRA BOYERO
La población en el 63,2% de los municipios españoles ha disminuido entre 2001 y 2018. Según datos del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, el futuro parece igual de negativo con unos pronósticos de pérdida de más de medio millón de habitantes en 2031.

Castilla y León encabeza la lista de comunidades donde el abandono de población supone un grave problema: casi un 88% de los municipios tenía en 2018 menos habitantes que los que se registraban en 1998. Le siguen las comunidades de Asturias, Extremadura y Aragón.

«Los jóvenes no encuentran trabajo en estas zonas rurales y cuando lo encuentran es precario», declara Antonio Pérez Díaz, profesor de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Extremadura.

Además, destaca que esto es aún más notable entre mujeres que no tienen estabilidad y se marchan con sus titulaciones a las grandes ciudades o al extranjero, lo que dificulta que se den nacimientos en zonas despobladas.
Este éxodo rural se relaciona directamente con el cierre de tiendas, hostelería, colegios y servicios de atención médica.

Uno de los sectores que más azotados se han visto por la situación son las farmacias, que, como el resto de negocios, vertebran la vida de las zonas despobladas. Mientras que el sector se consolida año tras año como una de las actividades más importantes de la economía española, hay 4.500 farmacias rurales pasando por una situación complicada y enfrentándose a unas cifras que cada vez están más lejos de ser rentables. En total, el 2018 cerró con 280 farmacias con viabilidad económica comprometida (VEC), que a pesar de recibir la aplicación gradual de un índice corrector a su facturación, no se acercan a la facturación de las farmacias situadas en ciudades más habitadas.

Sin embargo, hay otras farmacias rurales que no llegan a ser VEC y cuya situación es igual de preocupante. El 92,6% de estas boticas están situadas fuera de capitales de provincia, especialmente en Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunitat Valenciana y Andalucía.

Esta situación es bidireccional: el despoblamiento empuja el cierre de las farmacias y esta clausura supone otro motivo más para abandonar estos municipios. En pueblos con tan pocos habitantes, las boticas son en muchas ocasiones el único referente sanitario en varios kilómetros. La desaparición de un negocio tan necesario en localidades pequeñas y con poblaciones envejecidas puede ser un impulso extra para que la población siga migrando a núcleos urbanos…

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