La red española de farmacias es un gran activo para el Sistema Nacional de Salud, gracias a la entrega de los más de 75.000 farmacéuticos colegiados que ejercen su labor en más de 22.000 farmacias comunitarias de todo el país. La capilaridad es uno de los principales atributos de este entramado de oficinas de farmacias cada vez más conectadas entre sí: se estima que el 99% de la población dispone de una farmacia en las proximidades de su hogar. Y esta elevada accesibilidad a la farmacia no sería posible sin la presencia de las farmacias rurales.

Un volumen relevante de todas las boticas repartidas en el territorio nacional son farmacias rurales; se calcula que entre un 20% y un 40%, dependiendo de la definición de medio rural a la que nos acojamos. Cuando hablamos de farmacéuticos y farmacéuticas rurales, hemos de tener en cuenta que nos estamos refiriendo al profesional sanitario más accesible para miles de personas en diferentes regiones de nuestro país. En muchos pueblos de toda España el farmacéutico no sólo es la persona que regenta la farmacia: es un miembro clave de la comunidad, y una persona a la que muchos vecinos acuden en busca de consejo sanitario.

¿Qué retos afronta la farmacia rural en la España actual?
En los tiempos actuales, en los que las grandes ciudades han crecido enormemente durante las últimas décadas y atraído a miles de personas de las zonas rurales, muchos pueblos se enfrentan a una transformación que también afecta a las farmacias comunitarias del medio rural. ¿Qué retos afronta la farmacia rural española actualmente?

Despoblación. Muchos pueblos cuentan con una población más escasa y más envejecida, debido a que miles de personas jóvenes marchan a la ciudad en busca de empleo y una mayor oferta de ocio. Esto supone un descenso en los ingresos para muchas farmacias rurales.
En algunas regiones rurales, no hay buenas comunicaciones lo que puede repercutir incluso en las gestiones telemáticas como la lectura de la receta electrónica.
Puede que no sea un reto de negocio, pero uno de los mayores desafíos personales a los que se enfrentan muchas boticas rurales es al trabajo en solitario, sin un equipo para respaldar al titular y en el que delegar tareas. Por suerte, la Sociedad Española de Farmacia Rural (SEFAR) ofrece a estos profesionales la posibilidad de relacionarse entre ellos y buscar sinergias profesionales. En palabras de Olivia Martínez, farmacéutica rural y vicepresidenta segunda de SEFAR, esta sociedad le dio «la posibilidad de contactar y colaborar con un grupo de farmacéuticas y farmacéuticos apasionados por la farmacia rural y dispuestos a no dejarla morir»…

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