La Farmacia rural resulta clave en las poblaciones en las otros servicios comunes fallan. En España, más de 2.100 farmacias se ubican en localidades por debajo de 500 habitantes. Ahí donde a buen seguro han ido desapareciendo todos los servicios (empezando por los consultorios médicos), la cruz verde sigue encendida. El comercio minorista, las sucursales bancarias o muchos establecimientos no encuentan la justificación financiera para mantenerse abiertos.

Tampoco son muchas de las farmacias rurales rentables, apenas para pagar un salario básico.

Además de ejercer como la única referencia sanitaria, los farmacéuticos y farmacéuticas rurales realizan muchas otras funciones, alejadas de su razón de ser, pero igual de importantes para la población más mayor de estos entornos: desde ayudar a un trámite administrativo a la configuración de un teléfono. Son situaciones diarias de vecindad en poblaciones pequeñas. Todas ellas basadas en la cercanía y confianza que depositan los habitantes de los pueblos en “su” boticario.

Por tanto, hay que recordar el valor de la farmacia rural donde el resto de servicios, públicos o privados, fallan. La Diputación de Málaga está desarrollando un proyecto contra la “exclusión financiera” para que, ante la falta o cierre de sucursales bancarias, los residentes de pequeños pueblos puedan retirar efectivo en las farmacias…

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Fuente de la noticia: Periódico digital elglobal.net

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