La provincia arranca el 2021 con 131 farmacias, después de haber perdido dos en los últimos dos años, ambas en Gredos. La baja facturación unida al elevado número de guardias son una Espada de Damocles para las oficinas más pequeñas

La pérdida paulatina de población en el medio rural, que aunque se frenó en 2019 viene arrastrando ocho años de caída, y la malas conexiones a internet en buena parte de la provincia son dos de los principales problemas que acechan a las farmacias rurales abulenses, junto a una política de precios de los medicamentos a la baja y la excesiva carga de guardias diarias y nocturnas. La cada vez más exigua facturación y el elevado número de guardias son factores que amenazan a las farmacias rurales como si de una Espada de Damocles se tratara. La vocación ejerce en muchos casos de contrapeso, pero en otros la subsistencia es difícil y no queda más remedio que echar el cierre. Es la tendencia que se viene experimentando en Castilla y León y en menor medida en la provincia de Ávila, que aún así acumula dos años con pérdida de farmacias rurales, lo que pone de relieve las dificultades por las que pasa un colectivo que, precisamente en este 2020 de pandemia, se erigió en clave para miles de habitantes de la Ávila rural.

Así, la provincia arranca el año 2021 con 131 farmacias, de las que 96 son rurales. En el ejercicio de 2020 se perdió la más pequeña, la de San Martín de la Vega del Alberche, y el año anterior  había cerrado la de San Martín del Pimpollar, ambas en Gredos, de manera que en solo dos años esta comarca ha pasado de tener cuatro farmacias a dos. Es la realidad de buena parte de la región y lo que parece que viene por delante si no se invierte la tendencia, según pone de manifiesto la presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Ávila, Inés Barco, quien asegura que «de aquí a diez años el panorama no pinta bien».

La despoblación y la falta de comunicaciones son, a su juicio, los dos grandes problemas de las farmacias rurales abulenses, y los dos están relacionados de alguna manera. «En zonas como la Moraña, el Tormes, Gredos o en la parte alta del Valle Amblés hay muchos problemas de comunicaciones en cuanto a la cobertura, de manera que a veces no funciona el sistema (se trabaja con 3G o satélite) y cuando un cliente llega con una receta electrónica a veces se acaba yendo a otra población mayor que esté cerca», comenta…

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